lunes 30 de noviembre de 2009

Nicole Wong, vicepresidenta mundial del departamento legal de Google: “Si alguien no está a gusto en Google puede llevarse sus datos”

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[Por Rosa Jiménez Cano para El País] Vicepresidenta mundial del departamento legal en Google pasa gran parte de su tiempo de país en país, dando conferencias sobre privacidad, seguridad y propiedad. Cada país tiene unas reglas pero Google quiere ser número uno en todos. Su pasado dentro los medios de comunicación le dan soltura a la hora de expresarse, debatir y argumentar a favor de los motivos que tiene su compañía para gestionar los datos, fotografías, búsquedas e intereses de millones de personas en el mundo.

Pregunta: Si usted tuviese una compañía, ¿utilizaría Gmail y las aplicaciones de Google? ¿Por qué?

Respuesta: Lo haría porque se puede confiar en la forma de trabajo y el compromiso. Además, creo que tienen las mejores herramientas para gestionar mis datos de manera efectiva y segura.

P: ¿Qué pasa en 'la nube' si llueve?

R: La seguridad es lo más importante. Consideramos la nube más segura que el ordenador de cada uno o los pendrives. Las estadísticas indican que se pierde mucha información en estos soportes con más frecuencia. Los costes para las empresas son mucho menores. Se ahorra en seguridad, soporte y dispositivos. Si 'llueve' siempre se recuperan los datos. Intentamos ser lo más rápidos posible y en caso de error damos algún tipo de compensación a los usuarios.

P: Tiene sentido en lugares donde siempre hay conexión pero, ¿qué sentido tiene en países en vías de desarrollo con dificultades de acceso a la red?

R: Nosotros tratamos de dar las mejores soluciones, pero no somos responsables del entorno. Nosotros no podemos mejorar sus conexiones pero sí podemos guardar sus datos. Sí hemos intentando tener la versión 'off line' de nuestras aplicaciones para que se puedan usar cuando no hay conexión. Es muy útil si vas en avión, y también podría servir en el caso de estos países.

P: ¿Y si me quisiera ir de las aplicaciones de Google?

R: Es uno de las preocupaciones de nuestros ingenieros. Queremos ser los mejores, pero si alguien no está a gusto o se quiere guardar sus datos en su máquina puede hacerlo. Acabamos de lanzar el "Frente de Liberación de Datos" para recuperar cualquier contenido de nuestros servicios, ya sea de Google Docs, Picasa, Analytics, Blogger, Calendar, Orkut... Queremos que el usuario sepa que nosotros damos las herramientas pero lo que hace es suyo.

P: ¿Es seguro hacer búsquedas en Google?

R: Tenemos dos niveles: usuarios que navegan registrados y aquellos que lo hacen de manera anónima. Los primeros dan más datos y pueden conectar varios servicios a la vez. Los segundos pueden si lo desean. Puede ir al panel de control de datos y cambiar lo que quieren que se guarde, o si prefieren anuncios de un tipo de contenido que se adapte más a sus gustos.

P: ¿Durante cuánto tiempo guarda Google los datos de búsquedas de usuario?

R: Casi nunca guardamos los datos para nosotros, pero sí para mejoras. El usuario tiene muy claro cómo controlar sus datos, qué nos da y qué no. Además, cada vez hacemos más atractivos los términos de uso y cómo gestionarlo. Es algo progresivo, cada cual elige qué quiere. En cuanto a la duración de las búsquedas, normalmente, se mantienen en nuestros servidores durante nueve meses.

P: Si encuentro una imagen en Street View o Google Maps en la que aparezco, ¿qué tendría que hacer para que se borrase?

R: Son dos servicios diferentes. Las imágenes de Street View son tomadas por Google, nos pertenecen y en cada página hay un enlace para avisar de estos casos. Lo quitamos de inmediato. Los mapas de Google Maps son de otra empresa, no nos pertenecen.

P: ¿No es esta postura algo impropia de una empresa como Google? Me refiero a que le dan difusión a algo que no hacen ustedes pero que puede infringir la ley. En Estados Unidos, por ejemplo, se quitaron de inmediato las imágenes de la casa de Dick Cheney, sin embargo, tardaron mucho en quitar las de la residencia de los Príncipes de Asturias en nuestro país.

R: Son casos diferentes. Nosotros hemos comprado esos mapas y no somos responsables del contenido. Nos adaptamos a la ley, pero en ocasiones el marco no está claro. Hay herramientas para reportar errores y procedimientos.

P: Podría decirse que operan mundialmente pero con la legislación de los Estados Unidos como referencia en cuestiones de privacidad

R: Intentamos adaptarnos a cada marco legal y respetar cada país. No siempre es fácil, pero hacemos el esfuerzo. En todo caso, nuestro interés es que los términos de privacidad sean comprensibles y sencillos para que todo el mundo los conozca.

P: Si se diese el caso de que alguien me insulta en un blog de blogger o en un vídeo de YouTube se me ridiculiza, ¿cómo tendría que actuar?

R: Somos conscientes de este tipo de casos. En cada uno de estos servicios se cuenta con herramientas sencillas para denunciar estos casos y lo quitamos en cuanto lo comprobamos.

P: En cualquier caso, ¿no le parece injusto que alguien tenga que identificarse para denunciar un delito que otros cometen de manera anónima?

R: Hay casos y casos... No es lo mismo dar protección a aquellos que no pueden comunicarse dando su nombre real como sucede en dictaduras y sistemas que carecen de libertad. A estos no les queda otro remedio que el anonimato.

P: Todos sabemos que es muy sencillo crearse una nueva cuenta ficticia para difamar.

R: Y contra eso luchamos. Cuanto más confianza demos al usuario, más hará con nosotros, más constructivo será y mejor su contenido y nivel de participación. A nosotros no nos interesa que se insulte a nadie. Tenemos tanto contenido, sobre todo en YouTube, que no podemos estar siempre revisándolo, pero sí confiamos en nuestra comunidad para que denuncie si alguien no respeta las normas.

P: ¿Google mira dentro de mi Gmail para poner anuncios que tienen que ver con lo que hablo en los correos? ¿Lo puedo evitar de alguna manera?

R: Sí y no. Google no mira dentro de ningún correo. Es decir, ninguna persona lee nada de nadie. Pero sí que los robots escanean palabras clave para servir anuncios de palabras relacionadas.

P: ¿Qué postura mantiene Google con respecto a la neutralidad en la red?

R: Una postura muy clara. Apoyamos la neutralidad. No creemos que un ISP (un proveedor de servicio de internet) tenga derecho a dar prioridad a unos servicios de terceros con respecto a otros atendiendo a fines comerciales.

Entrevista realizada por Rosa Jiménez Cano en noviembre de 2009 y publicada en El País. Fotografía de portada: Carlos Carillo

lunes 23 de noviembre de 2009

Ignardo Bravo, periodista venezolano: "El periodista es como el estudiante: reaccionario. Debemos reaccionar contra el status quo"

[Por Carolina González] Gabriela Matute e Ignardo Bravo son la voz de la información de tarde en el programa Entre Pasillos del ‘Circuito Adulto Joven’, 88.1 FM de Caracas. El pasado mes de agosto, CeroPretensiones se reunió con ellos en los estudios de radio para charlar sobre la situación del periodismo en el país.

Pregunta: La radio es un medio de comunicación muy interactivo. ¿Cuáles son las inquietudes o quejas más habituales de los ciudadanos que se ponen en contacto con ustedes?

Gabriela Matute: Básicamente, la gente está utilizando los medios de comunicación como una ventana, expresan sus angustias y preocupaciones. Hay programas que son interactivos y de ahí parte su éxito. Un programa emblemático es Aló Ciudadano. Sin embargo, en el marco legal que tenemos, las leyes restringen mucho lo que pueden decir las personas; ya no se interviene de una forma tan espontánea como antes. Nosotros, como medio, tenemos que cuidarnos mucho de lo que dice la gente.

Ignardo Bravo: Eso aunado a que, con el reciente cierre de 34 emisoras, se ha entrado en un proceso de autocensura de las propias radios. Por razones obvias, los dueños de las radio tienen miedo. Esto, al fin y al cabo, es un negocio. El último eslabón somos los periodistas que, al menos aquí en Venezuela, somos secundarios en cuanto a importancia de un medio. Hay mucho miedo, el gobierno sembró el miedo con el cierre y como hay una lista de otras doscientas y pico que, como nadie sabe quien esta en esa lista negra, hace que la gente se cuide.

P: En este sentido, el periodismo en Venezuela se ha ganado por méritos propios el papel de cuarto poder, siempre cuestionando las acciones del Gobierno. ¿Se vería su actividad coartada si se aprobase una ley como la de Delitos Mediáticos o si, por ejemplo, se llevase a cabo el cierre de Globovisión?

GM: Pues nos convertiríamos en simples propagandistas del Gobierno. Debemos estar claros en que el periodista es por esencia aquél que lleva las denuncias. No es que va contra el Gobierno porque sí, porque me da la gana. Es una persona que debe encontrar dónde se hallan los errores en aquello que el pueblo te está demandado y por lo que te ha puesto en el poder, y hacerlo público. Evidentemente, como en todo el mundo, pueden existir intereses de por medio, pero, en teoría, debe existir una conexión entre el pueblo, la realidad y el gobierno. Si esas amenazas o propuestas de ley se aplican, el periodismo se acabará o pasará a ser, como en otros lugares del mundo o momentos de la historia, un ejercicio clandestino… o eso, o hacemos como muchos colegas que ejercen de aduladores oficiales.

IB: Estoy de acuerdo, el periodista es como el estudiante: reaccionario. Lo que se debe hacer como periodista es reaccionar ante el status quo. En nuestro caso, siempre buscamos algo distinto que decir y cuando te casas con un gobierno desempeñas un papel que hoy desempeñan muchos. También se ha dado el caso en que tenemos que “dar con el tobo” –como decimos aquí- a miembros de la oposición, porque se lo merecen. No es que le vayas a hacer preguntas complacientes a uno e inquisitivas a otros, no. La pregunta que debamos hacer se hace, independientemente de a quién vaya dirigida.

P: Gabriela, usted trabaja también para la cadena de televisión opositora, ¿cuáles son las dificultades de ejercer el periodismo en Globovisión?

GM:  Es muy sencillo, sales a la calle y no te dejan entrar a los sitios porque eres de Globovisión. Además, te lo preguntan directamente, ¿de qué medio vienes tú? Pues de Globovisión. ¡Ah! Un momento… Si es que no te dicen “no puedes entrar, no está permitido”. Salimos a la calle y vemos que no podemos hacer nuestro trabajo. Además, no sólo por ser periodista, también uno es ser humano y sientes temor por no saber si te van a golpear, si te van a atracar, si te van a amenzar o, incluso, si esa amenaza se va a convertir en algo mucho más serio, como ha pasado con muchos otros compañeros. Viene el reclamo de la gente que está en la calle, que cree en esta revolución y siguen el discurso que atenta contra los medios de comunicación. Esa realidad es muy fuerte…

P: ¿Creen que hay un riesgo inminente de que cierre Globovisión? Y de ser así, ¿la alarma internacional que se generaría no podría ser beneficiosa para alterar el status quo de presión mediática?

IB: El Gobierno lanzó ya un globo de ensayo, el presidente dijo en su momento que dejaría de limagelamarse Hugo Chávez  Frías si no lograba cerrar Globovisión, pero no lo ha hecho. Y es que el gobierno, a pesar de todo lo que dice, se cuida y revisa las encuestas, revisa los niveles de popularidad. Una medida como ésta generó en la última encuesta un 80% de rechazo. Y entre el propio chavismo, hay un 66% de rechazo. Eso no significa que no lo vayan a hacer en cualquier momento.

GM: Sí, estoy de acuerdo con Ignardo. Para mí, hay dos alternativas y cualquiera de las dos es realista. Es una barajita que tienen guardada y que no sé muy bien cuando la van a jugar. Quizás no sea mañana y sí dentro de cinco años, no lo sé. En cuanto a los organismo internacionales, creo que poco tienen que ver con lo que ocurre en Venezuela. Para empezar, no tienen el peso y lo han demostrado, para ellos la democracia está en un papel y una tinta que es muy acomodaticia. Cada quien está a lo suyo y, además, hay intereses muy importantes con Venezuela.

IB: En el caso del cierre de RCTV, no se produjo ningún revuelo. Actualmente, el caso está en la Corte. No hay decisión aún.

P: ¿Cuál es su percepción del periodismo internacional respecto a la situación que está viviendo Venezuela?

GM: Yo creo que la gente se interesa por las cosas que le son más cercanas. De pronto en Europa escuchan hablar de Venezuela y la gente dice, ¿Venezuela? y saben que existe por Chávez y por el certamen de Miss Venezuela.

P: Sin embargo, tanto en España como en el resto de países europeos, hay una fuerte presencia de latinoamericanos que debemos tener en cuenta a la hora de reestructurar la agenda mediática.

GM: Bueno, el Gobierno internacional ha creado un lobby extraordinario a nivel internacional acerca del proyecto bolivariano. Así han llevado su verdad y su visión de las cosas. Evidentemente, las personas afines al socialismo y que oyen ir del proyecto bolivariano, sin conocerlo en detalle, apuestan por él. Volvemos al tema del interés político y económico. Luego, también hay que tener en cuenta que en Venezuela no hay unidad en la oposición, así que no existe esa voz internacional que haga frente a la oficial. Es posible que los venezolanos asentados por todo el mundo hayan hablado, dentro de sus comunidades, de la situación que han vivido, tal y como hicieron en su momento los cubanos exiliados. En fin, los periodistas internacionales que han llegado a Venezuela invitados por el gobierno no han ido a ciertos lugares; sin embargo, creo que los periodistas que llegan por su cuenta se han llevado una idea general de la situación. ¿Cuántos son? No lo sé.

P: ¿Qué podemos saber del periodismo alternativo en Venezuela? De ése que se ejerce al margen de las grandes cabeceras, cadenas de televisión o radio.

GM: Creo que es ése el futuro. Después del episodio del cierre de estas treinta y cuatro emisoras, algunas siguen transmitiendo única y exclusivamente a través de Internet.

IB: Visto desde otra perspectiva, el periodismo alternativo en Venezuela se ha entendido como el ejercido por algunas personas afines al gobierno que, sin estudios en comunicación, agarran una cámara o un micrófono y dicen hacer periodismo comunitario. La idea es decir, a cambio de dinero o recursos, ¡viva Chávez! Se trata de una alternativa propagandística. Además, si te fijas en la forma en la que entrevistan, caes en la cuenta de que se trata de un periodismo sumamente grotesco y ofensivo.

P: ¿No sería esto periodismo ciudadano?

IB: No, eso es periodismo político. Periodismo ciudadano es lo que ocurrió por ejemplo en la pasado marcha del sábado 22 de agosto –marcha opositora contra la Ley Orgánica de Educación-. En este caso, Twitter fue un sistema informativo que siguió minuto a minuto lo que ocurrió en la marcha. Con fotos y datos actualizados.

P: Ahora que hablamos de periodismo ciudadano, me gustaría plantear una cuestión que en España nos preocupa mucho. Las facultades de periodismo están copadas y los recién licenciados se encuentran con un panorama laboral con mucho intrusismo, ¿consideran ustedes que el periodismo ciudadano es perjudicial para los profesionales del sector?

IB: Yo creo que eso no debe preocuparnos. Si es necesario, haremos mutaciones, como hacen los animales. Se trata de brechas y ciclos.

GM: Sí, yo estoy de acuerdo con Ignardo. El periodismo como institución no va a perder su credibilidad.

IB: De verdad, yo no le temo a eso. El periodismo ciudadano es un complemento a la tarea que nosotros realizamos. Y es que el ciudadano ejerce el periodismo de manera coyuntural, nosotros siempre.

Entrevista y fotos de portada realizadas por Carolina González en agosto de 2009 y publicado previamente en “CeroPretensiones: Enviada Especial”

miércoles 18 de noviembre de 2009

Raquel Sánchez Silva, presentadora de Cuatro: "La isla Oahu le da a 'Perdidos' una magia que no tiene ningún rodaje del mundo"

[Por FormulaTV] La presentadora de Cuatro ha tenido la ocasión de viajar hasta Hawai para visitar la isla y charlar con los actores de 'Perdidos'. Una experiencia única para una gran fan como es Raquel.
"Oahu es el lugar donde se produce la magia de la mejor ficción televisiva de todos los tiempos", así comenzó Raquel hace ya varios días sus crónicas desde Hawai. La presentadora de
Cuatro tuvo el privilegio de vivir un momento histórico: el rodaje de la sexta y última temporada de 'Perdidos'. Sólo Cuatro y la británica Sky han tenido la suerte de ser los invitados de honor a este viaje para fans de corazón.
"Ha sido en total casi una semana. Casi tres veces más que cualquier unppluged que se haya hecho hasta ahora en cuestión de material", asegura la presentadora. "Lo más curioso de todo es que identificas prácticamente cada lugar que visitas con alguna secuencia de la serie". Según Raquel las sensaciones que un fan experimenta visitando Oahu son inexplicables. "Sientes realmente que estás dentro de la serie".

P: Hace tan sólo unos días te encontrabas en Hawai, en las mismísimas localizaciones de 'Perdidos'. Cuéntanos, ¿cómo ha sido ese espectacular viaje?
R: Yo he ido a este viaje con la perspectiva de reportera pero, sobre todo, lo he vivido como una fan. Soy una gran seguidora de 'Perdidos'. Desde el momento en el que pones los pies en Oahu, la isla donde se rueda la serie, es un sueño para cualquier seguidor de la serie. La isla en sí es un plató de la serie, de modo que cualquier rincón por el que camines se te hace reconocible. Vayas a donde vayas tienes la sensación de que allí se ha rodado alguna secuencia de la serie y eso es alucinante.

P: ¿Qué habéis tenido ocasión de ver o hacer?
R: Un día después de llegar estábamos en el Festival de Cine de Hawaii en un cóctel con algunos de los protagonistas como Terry O'Quinn (John Locke), Michael Emerson (Ben Linus), Jorge García (Hurley) o Yunjin Kim (Sun Know). Hemos tenido ocasión de asistir al set de rodaje, de entrevistar a otros actores... visitar los escenarios naturales donde se ha rodado la serie. Ha sido en total casi una semana. Casi tres veces más que cualquier unppluged que se haya hecho hasta ahora en cuestión de material. Es el rodaje más secreto del mundo. Hay unas medidas de seguridad que no te las puedes creer. Me vengo con algunos spoilers que nunca jamás contaré.

P: Has dicho que Hawai es una isla viva, que tiene alma. ¿Tanto ha dado 'Perdidos' a la isla o ha sido más bien al contrario?
R: 'Perdidos' le da a Oahu el secreto, el misterio. Es curioso, pero identificas constantemente lugares del rodaje. Cuando vas al decorado de 'House' o de 'Anatomía de Grey' sabes que estás en la tele porque caminas por donde caminan los actores, pero en este caso eso ocurre en escenarios naturales y resulta muy extraño. De repente, te encuentras con un campamento de Los Otros, con el valle donde Hurley jugó al golf en la primera temporada... son escenarios naturales con el mar al lado. Son sensaciones inexplicables, pero te sientes realmente dentro de la serie. Toda la isla le da una magia muy especial a la serie, algo que no tiene ningún otro rodaje en el mundo. Todo eso hace que la isla esté viva para cualquier fans. Los actores, por su lado, están muy relajados, cariñosos, cercanos, con nada de estrés, a pesar de que están protagonizando un gran momento televisivo. Creo que tanto la serie como la isla se retroalimentan.

P: ¿Con qué localizaciones que habéis tenido ocasión de visitar te quedarías? ¿Tal vez con la playa dónde se estrelló el Oceanic 815?
R: Sin ninguna duda, me quedo con la playa donde se estrella el avión. Habrá gente que piense que si me sueltan en otra playa y me dicen que esa es la playa de 'Perdidos' me lo creería... yo te digo que no. La playa donde se estrella el avión es muy espectacular. Para cualquier fan es el origen y ojalá como fan sea el final de la serie.

P: ¿Ha sido este viaje una aventura más?
R: Viajar es siempre una aventura. Tanto 'Pekín express' como este viaje a Hawai son aventuras exóticas, lo que hace que estén envueltas en un halo inalcanzable. Ha sido un privilegio absoluto estar en el rodaje de 'Perdidos' en Hawai. Sólo los equipos de dos televisiones europeas hemos estado allí: Sky, la británica y nosotros, Cuatro. Ha sido algo realmente único. En un futuro estoy convencida de que la gente que se enfrente a hacer televisión estudiará el fenómeno 'Perdidos' y analizará cómo se ha construido esta serie que es única. Tengo la sensación de haber vivido un momento histórico dentro de la televisión.

P: ¿Qué ha sido lo más sorprendente de vuestra estancia en Hawai?
R: El trato con los actores. Siempre digo que trabajar en EEUU me encanta por la profesionalidad de los actores y de todos los equipos. Siempre te reciben con los brazos abiertos porque saben que vivimos los unos de los otros. En Hawai ha habido incluso algo más, ha habido feeling. En muchos momentos nos hemos sentido muy cerca de ellos, hemos bromeado y la interacción ha sido real, cálida y muy bonita. Te quedas con la sensación de que si te los vuelves a encontrar te van a reconocer.

P: ¿Qué te has traído como recuerdo de la isla? ¿Algún bote de arena de la playa?
R: Me he traído una camisa hawaiana (risas). Nuestro cámara Ángel sí que se ha traído un botecito con arena de la playa. Al final, cosas físicas con respecto a la grabación me he traído pocas cosas. Llegas con ganas de traerte de todo, pero luego cuando estás allí sabes que estás viviendo algo único y no te preocupas de otras cosas. Yo tengo la suerte de que salgo en los videos, así que tendrá para siempre ese documento gráfico. Me traigo el haber estado con los actores y el equipo de 'Perdidos'.

P: ¿Ha habido muchos momentos para ti sola de esos en los que uno prefiere no sacar fotos como te decía Mary en 'Pekín express'?
R: Es una frase de Mary, mi amiga y maquilladora. Estuvo conmigo en 'Pekín express' y no dejaba de cuidarme. Siempre decía "esto no lo fotografío" y bajaba la cámara. "Esto es para mí sola. Este momento me lo quedo para mí". En Hawai he vivido muchos de esos momentos. Espero que la memoria me lo guarde y no me lo vaya borrando. Hay momentos que sabes que por mucho que quieras fotografiarlos nunca vas a poder captar todo lo que encierran.

P: ¿Has estado en Hawai con motivo de la grabación de la sexta y última temporada de 'Perdidos'. ¿Qué va a poder ver el espectador de Cuatro con el material que habéis grabado?
R: Fuimos a hacer el especial de 'Perdidos' con la mente abierta porque todo depende del material que puedas traer. Evidentemente vas con una idea, pero al final todo cambia: algún personaje cae, aparece otro aparece, las cosas se complican... Yo creo que Cuatro lo que quiere hacer es un ejercicio de fuerte lanzamiento de la última temporada de la serie. El material que hemos traído da para hacer muchas cosas: piezas pequeñas, piezas grandes, un especial de 'Perdidos'... Hemos traído de todo y como fan me encanta. Creo que al final haremos más de lo que teníamos pensado hacer antes de partir hacia Hawai. Siempre es bueno ir con unas expectativas razonables, pero en este caso el material da para ofrecer una buena dosis de Hawaii. Yo espero que se haga de todo y se enseñe todo lo que grabamos.

P: ¿Te ha resultado más sencillo que en 'Pekín express' seleccionar las fotografías para el blog de la serie?
R: En Hawai estaba todo más circunscrito a los personajes. Lo grande de 'Pekín express' es que cada rincón te lo quieres llevar y, por tanto, no paras de disparar fotos. Quizá en ese sentido Hawai ha sido más razonable, pues las fotografías estaban más limitadas a los escenarios y a los actores . En 'Pekín express' pasas muchas horas en una furgoneta y viendo un mundo que seguramente no volverás a ver. En 'Pekín express' enloqueces y no dejas de sacar fotos, de escribir, de grabar video... ¡Si se vuelve a hacer el programa voy a enloquecer más todavía! Ahora veo el programa y recuerdo lugares que no fotografié y me da mucha pena.

P: ¿Te has podido enterar de algún detalle de las nuevas tramas?
R: Sí, pero jamás las contaré. Como fan de 'Perdidos' me sitúo en el lado de los que no quieren ni un sólo spoiler. De hecho, haber visto algunas cosas que he visto me ha fastidiado como fan. El elemento sorpresa para mí es fundamental en esta serie, por eso mismo procuro no entrar en muchos foros en los que se hable de 'Perdidos'. No te voy a decir nada (risas).

P: ¿Qué tipo de seguridad rodea a los actores y al rodaje de la serie?
R: No creas que la seguridad con respecto a los actores sea muy grande. Los actores se mueven por la isla con total libertad. De hecho, puedes entrar a cualquier cafetería y preguntar por ellos porque todo el mundo los conoce. La mayoría de los actores vive allí, tienen su residencia fijada en la isla. Algunos de ellos, como Henry Ian Cusick -Desmond Hume en la serie-, se van a quedar a vivir allí.

P: ¿Cómo se lo toman los habitantes de la isla?
R: Ellos están encantados. No ha habido nada que haya abierto tanto al mundo Oahu que la serie 'Perdidos'. Hay muchos fans que visitan la isla gracias a 'Perdidos'. Nosotros precisamente hemos tenido ocasión de encontrarnos con dos grupos de españoles que estaban visitando el campamento de Los Otros. Había mucha gente de Michigan, de Iowa, de Pensilvania... Tuvimos ocasión de conocer a una pareja mexicana de recién casados que de Luna de Miel estaba visitando los decorados de 'Perdidos'. A los habitantes de Oahu no les ha caído un avión del cielo, les ha caído 'Perdidos', una bendición.

P: Tuvisteis ocasión de presenciar alguna Master Class. ¿Qué tipo de gente acudió a ese acto?
R: El equipo de Cuatro viajó con algunos compañeros de prensa escrita y gente de la cadena Sky. A las masters classs pudo ir quien quisiera. Eran unas clases magistrales abiertas a todo el mundo dentro del Festival de Cine de Hawai. Quien quisiera podía asistir para hablar con los responsables técnicos de 'Perdidos', con la productora de la serie, con los constructores de los decorados, los directores de fotografía... es decir, con todo lo que es el armazón de 'Perdidos'. Fue una experiencia increíble, personalmente me encantó.

P: Creo que habéis tenido alguna que otra experiencia relacionada con delfines...
R: Sí y, sobre todo, con tortugas gigantes. Los delfines estaban cerca del lugar y los pudimos ver a menudo, sin embargo, las tortugas gigantes nos las encontramos el primer día en la playa en la que está el decorado del campamento de los supervivientes desovando. Fue algo realmente maravilloso. Nunca había visto una tortuga gigante de cerca. Antes de venirnos, en el único ratito libre que sacamos de los 8 días, nos fuimos a hacer snorkel a la playa más famosa de Oahu. Estábamos metidos en el agua cuando de repente apareció una tortuga gigante sobre un arrecife de coral. Hipnotizados estuvimos 20 minutos tras la tortuga. No tengo ni fotos, ni videos, pero es algo que guardo para siempre, para mí.

P: El actor Daniel Dae Kim, Jin en la serie, os sorprendió muy gratamente. ¿Qué puedes contarnos?
R: Daniel es maravilloso, te mueres de la risa con él. Es una persona muy graciosa, además me siguió mucho el rollo durante una grabación. Nosotros les hemos planteado a los actores de la serie un juego que ya veréis, el resultado es muy impresionante. Durante un reportaje le dije que íbamos a jugar un poco y que confiara en mí. En ese momento, me miró y me dijo "¿con ropa o sin ropa?". Estaba entregado a reírse y a pasárselo bien. Fue una experiencia divertida. Daniel es uno de los actores que quiere quedarse en la isla, por eso ha invertido en un restaurante de hamburguesas en Waikiki. ¡Tiene más de 200 tipos de hamburguesas!

P: Cuatro no hace más que enviarte de viaje. ¿Estás ahora viajando más que nunca?
R: Yo de manera particular no podría viajar tanto. Económicamente esto es impagable, un sueño y lo puedes cumplir sólo haciendo este tipo de programas. El otro día me puse a sumar y creo que este año llevo ya más de 120.000 kilómetros recorridos. Empecé el año en Japón, luego fui a 'Saturday night live' a Nueva York, luego grabé 'Pekín express' y ahora Hawai. Siempre me ha gustado viajar mucho e irme muy lejos, así que siempre que he podido lo he hecho. Esto es el colmo del viajero, no puedo pedir más.

Entrevista realizada por FormulaTV.com en noviembre de 2009

domingo 15 de noviembre de 2009

Paul R. Ehrlich, biólogo de poblaciones: "Tener más de dos hijos es egoísta e irresponsable"

[Por Rafael Méndez para El País] Paul R. Ehrlich tiene un discurso tan interesante como provocador. Biólogo de poblaciones en la Universidad de Stanford, Ehrlich recibió ayer el prestigioso premio Margalef de Ecología que entrega la Generalitat de Cataluña. Mantiene su discurso desde que en 1968 publicó The population bomb: sobra gente en el planeta y quien tiene más de dos hijos debería ser visto como un peligro. Heredero del pensamiento de Malthus, Ehrlich, que aprendió algo de español en Costa Ricimagea leyendo los textos de  ecología de Margalef, sostiene que su discurso sólo escandaliza a quien no sabe de demografía. Él sólo tuvo una hija, que a su vez tuvo dos hijos y adoptó un tercero, que a su vez ya le ha dado un bisnieto.

Pregunta. ¿Hay demasiada gente en la Tierra?

Respuesta. Claro. Es fácilmente demostrable. No es ningún misterio. Vivimos en el capital, no en el interés. Y estamos agotando el suelo agrícola, el agua de los acuíferos, perdemos poblaciones de especies y la capacidad de la atmósfera para absorber gases de efecto invernadero está al límite.

P. De acuerdo, pero eso puede ser resultado del modelo de crecimiento, no sólo de la población. ¿Se puede no afectar al agua y mantener la población?

R. No puedes separar la población y el consumo. Es como la relación entre dos lados de un rectángulo. No podemos mantener la gente que hoy tenemos al nivel de vida de un español medo. Puedes reducir la población o el consumo por persona, pero deberíamos reducir ambos.

P. ¿Cuál sería el número adecuado de habitantes?

R. Hicimos un cálculo asumiendo que todo el mundo viviría como un mexicano de clase media y en que mejoraba la tecnología. Y la Tierra puede soportar a 2.000 millones, que es lo razonable. Es la cifra que había en 1934, cuando nací. Había gente suficiente para tener grandes ciudades, por si te gusta la ópera y los museos, pero a la vez quedaba naturaleza.

P. Es imposible volver esa cifra.

R. Por eso llevamos años hablando de ello. Hacerlo de forma humanitaria lleva mucho tiempo. Podrías disparar a un tercio de la población mañana pero no queremos hacerlo así. Cambiar los modelos de producción y consumo se puede hacer de forma casi instantánea. En 1941, EE UU pasó de producir automóviles a tanques y en 1945 de nuevo al revés. Yo me acuerdo. Pero no se puede hacer eso con la población. Por eso debíamos haber empezado en los 60.

P. Los chinos lo han hecho.

R. Sí, pero no de una forma que pueda gustar a los europeos, aunque la derecha exagera los abusos, como los abortos forzados. China es el único Gobierno del mundo que publica cuánto CO2 evita que vaya a la atmósfera gracias a la planificación familiar.

P. ¿Qué haría si usted si tuviera poder?

R. En EE UU necesitamos un presidente que tenga agallas y diga que nadie ha dado nunca una razón de por qué debe haber más de 140 millones de americanos vivos a la vez. La única razón semisensata es que con esa población ganamos la Segunda Guerra Mundial, pero nadie cree hoy que los número te dan poder militar. Un presidente debería decir: 'Ahora tenemos 370 millones de personas, lo que nos está dando todo tipo de problemas y sus hijos vivirán peor que ustedes. Tendremos que invadir países para conseguir su petróleo porque cada vez necesitaremos más petróleo. Así que lo patriótico sería limitar el número de hijos'. No estamos tan lejos, pero deberíamos bajar a un nivel como el de España.

P. ¿Y quién va a pagar las pensiones?

R. Ese es un argumento más estúpido que existe. Es esféricamente estúpido, porque lo es lo mires por donde lo mires. Primero matemáticamente. Si se reduce la natalidad aumenta la población mayor de 65 años. Pero los demógrafos hablan del índice de dependencia, la cantidad de niños y mayores por cada adulto en edad de trabajar. Así tendrías más de gente mayor de 65 años pero menos niños. Y es más fácil hacer económicamente productivo a alguien de 65 años que a un niño de siete. Es una locura obligar a la gente a retirarse a los 65 años. La gente que se retira más tarde vive mejor y más feliz y muere más tarde. Pero lo más estúpido de todo es que, a menos que creas que la población puede crecer indefinidamente, tienes que afrontar esto. Así que lo mejor es hacerlo ahora y gradualmente, no dentro de dos generaciones, cuando la situación será peor. Lamentablemente los políticos no saben de demografía.

P. ¿Y en La India, cómo lo haría?

R. Hay Estados que lo han hecho, como Tamil Nadu. Pusieron condones en las peluquerías a las que van los hombres. Y con educación y mejorando el acceso a los colegios se reduce la natalidad y se mejora la calidad de vida. Porque los niños ya no son mano de obra sino objetos caros de mantener. La duda es si España debe aspirar a tener 100 millones de habitantes y gastar toda el agua y los recursos naturales o ser 35 millones y que el país aguante 1.000 años.

image P. Pero con renovables, desalinización... se puede vivir sin arruinar el planeta.

R. Llevo demasiado tiempo en este juego. En 1968, cuando éramos 3.500 millones me decían "no te preocupes porque la tecnología nos permitirá dar de comer a 5.000 millones". Ya vamos por 6.800. Yo replicaba: ¿Por qué no le damos esa tecnología a los 3.500 millones de habitantes para que tengan una buena vida sin agotar los recursos y entonces discutiremos si vamos a 5.000 millones?. Pasamos esa cifra y cada vez hay más gente pobre y hambrienta. Pero hay gente que sigue diciendo que no hay problema.

P. Y a quien le gustan los niños, ¿no puede tener cuatro o cinco hijos?

R. ¿Qué diría si su vecino dijera: 'No me gusta la basura en mi jardín. Prefiero tirarla al tuyo'?. Este es un asunto social. Te afecta a ti cuántos hijos tiene tu vecino. Es normal que te gusten los niños, a mí me gustan, pero esa no es la cuestión. La pregunta es qué vida quieres para esos hijos o cuántos hijos puedo tener para que, junto con los de mis vecinos, puedan tener una vida decente, sin cambio climático y con agua suficiente.

P. ¿Cuántos hijos puede tener una pareja?

R. Que paren en el segundo. Con eso saldría de 1,5. Tener más de dos es egoísta e irresponsable, porque hay que tener en cuenta qué pasará con ellos y con los de otra gente. Pero la mayoría de la gente no sabe cómo funciona el sistema legislativo de su país ni cómo es el sistema ecológico. Y sin saber eso, cómo se puede esperar que lo entiendan.

P. ¿No está arraigado lo de tener mucho hijos para que te cuiden de mayor?

R. La gente tenía seis o siete hijos porque cuatro o cinco morirían antes de que llegaras a viejo. Artificialmente alteramos la mortalidad y ahora éticamente estamos obligados a actuar sobre la natalidad para que no nazca tanta gente. Las mujeres no quieren tener siete hijos. Además, siempre hemos limitado los nacimientos. Si no, cada mujer podría tener hasta 30 hijos y eso no ha ocurrido en ninguna cultura.

P. Hay religiones, como la católica, que se oponen a esto.

R. España es un país católico y tiene la tasa de fertilidad más baja del mundo. El Papa pide a la gente que tenga más hijos pero la gente no escucha lo que dice el viejo. Me da un poco de pena el Papa. Su posición política es difícil.

P. ¿Por qué no se habla de esto?

R. Hay un tabú. La derecha, y a veces también la izquierda, piensan que si dices que sobra gente es que odias a los niños y que eres un insensible. Es al revés: te preocupas por cómo vivirán tus descendientes.

P. ¿Al final no somos diferentes de cualquier población animal, que crece hasta que ocupa todo y luego tiene que reducirse por falta de recursos?

R. Somos como moscas de la fruta. Una mosca llega a un grupo de plátanos pone huevos y causa una explosión demográfica. Cuando la población colapsa porque hay demasiadas moscas algunas hembras se van a otro grupo de plátanos. Pero aquí no tenemos dónde ir. Ése es nuestro dilema.

Entrevista realizada por Rafael Méndez para El País y publicada en noviembre de 2009

miércoles 11 de noviembre de 2009

Jorge Javier Vázquez: "Al final, en lo único en que se puede creer es en la bondad, la fuerza del amor y los buenos sentimientos"

1256833734_0 [Por Víctor Rodríguez para El Mundo Magazine] Cuando le dicen que hace 'telebasura', contesta que lo suyo es "neorrealismo televisivo". Conoció la gloria triturando famosos en 'Aquí hay tomate'. Redimió sus pecados con ocho meses de plácido pero forzoso exilio que incluyó clases de canto, y regresó con 'Sálvame'. Lo define como el programa más absurdo que ha presentado en su vida, pero le ha valido para ganar un premio Ondas a los 39 años. «Puedo decir que no he dejado ningún cadáver detrás», asegura.

Anda estos días Jorge Javier Vázquez (Badalona, Barcelona, 25-VII-1970) más pesado con su premio Ondas que Aureliano Buendía con el hielo. Eufórico de la vida, ríe, sonríe, llora y hasta se ha ruborizado, dice, con lo que se ha escrito sobre él. En esa efervescencia de llamadas, e-mails y SMS en que baila en las últimas semanas, el presentador se olvida de traer las gafas, y pide que se las manden, aunque no las necesita. Son más bien una concesión al estilo dictada por sus jefes italianos, convencidos de que así da mejor en pantalla.

No son esas gafas, un prodigio de diseño alemán, el único artificio que la cámara impone. Aunque Jorge Javier asegura que la persona que sale por la tele tiene mucho de él, también admite que hay otra parte que la gente no conoce y que en 'Sálvame', el programa al que se lanza sin guión todas las tardes en Telecinco, hay bastante de dramatización, de espectáculo.

El jurado de los Ondas lo ha elegido mejor presentador por "renovar con brillantez y sentido del humor un género controvertido". Lo del sentido del humor no se le puede discutir. Tampoco cierta distancia, muy saludable y que se agradece, con respecto a lo que hace.

Debe de haber aprendido de la experiencia de 'Aquí hay tomate', el programa que presentó con Carmen Alcayde durante cinco años con audiencias del 25%. Hicieron, afirma él, historia de la televisión y contribuyeron a eso que se ha dado en llamar la socialización del famoso, es decir, igualar a Carmen Martínez-Bordiú con el concursante de un 'reality show'. Igualar por arriba, asegura Vázquez, aunque no todos lo entendieron así. Desde entonces, le han colgado la etiqueta de 'polémico'.

Le persigue también, y le hace mucha gracia, la fama de tío culto. Pocos cronistas de lo rosa citan a Juan Ramón Jiménez o Jaime Gil de Biedma como hace él en las columnas que ha venido escribiendo en 'La Otra Crónica' de el mundo. Será el fruto de un Bachillerato bien aprovechado en un colegio del Opus Dei y de su licenciatura en Filología Hispánica.

Cuenta que en sus días de universitario, cuando bajaba en metro de San Roque –núcleo 'working class' de Badalona– al Paseo de Gracia, intuía que algún día habría de alojarse en un hotel en la Ciudad Condal para recoger un premio. Ese momento ha llegado. El camino empezó hace más de 15 años, cuando un veinteañero que a los 12 había llorado con el funeral de Grace Kelly y aún ocultaba su homosexualidad a sus padres, respondió a un anuncio de la revista Pronto. Le pidieron que escribiera sobre uno de estos dos temas: Lady Di o Rocío Jurado y Ortega Cano. A que adivinan cuál escogió...

P. Supongo que debo empezar felicitándole por el Ondas. ¿Lo esperaba?

R. No. Estoy muy sorprendido. Nunca pensé que me lo iban a dar. Y está siendo muy bonito. Nos enteramos un viernes, y el fin de semana me fui a celebrarlo con mi familia. Después de pasar una tarde estupenda con ellos me fui a pasear solo por Barcelona y no podía parar de llorar.

P. ¿Se lo merece?

R. Yo no lo sé. Sí sé que 'Sálvame' me encanta. Es el programa más absurdo que he presentado en mi vida... Y a la gente parece que le divierte, así que estoy encantado.

P. Cuando le preguntan si hace telebasura usted replica que hace "neorrealismo televisivo". ¿De qué va eso?

R. A ver. Yo estaba acostumbrado en San Roque a que los vecinos discutieran de balcón a balcón, se reconciliaran y demás. Y nosotros, todos los niños, nos apostábamos allí, debajo de los balcones, a ver cómo...

P. ¿A ver cómo iba el partido?

R. ... Sí, claro. Así que ver esto en un plató no me parece raro. Hay discusiones y polémica, pero también momentos sentimentales... Es un reflejo de la vida, por eso lo de neorrealismo televisivo.

P. ¿Un reflejo de la vida, de su vida actual también?

R. Bueno, al final para todos los que hacemos el programa se ha convertido en una especie de terapia de grupo. Además de en una tabla de salvación profesional. Antes de 'Sálvame', yo no tenía muy claro cuál podía ser mi futuro.

P. ¿Sufrió tras la caída de 'Aquí hay tomate'?

R. Me fui a Barcelona y fueron ocho meses de autoanálisis continuo y sin concesiones en unos momentos muy duros. También me reencontré con mi ciudad y fue maravilloso. Fue un proceso de reconstrucción personal muy fuerte. Seguía contratado por la cadena y sabía que tenía que volver a trabajar. Pero tampoco sabes por dónde va a salir. Cuando acaba 'el Tomate', había hasta editoriales en los periódicos. Me pareció totalmente desmesurado. Vicente Verdú llegó a escribir que yo actuaba cada tarde como si no tuviera nada que perder en la vida, que es una definición tremenda.

P. ¿Se reconoce en ella?

R. No, al contrario. Y me extraña que alguien como él pueda emitir juicios de valor sobre una persona a la que no conoce.

P. Bueno, es lo que hacía usted a diario.

R. Sí, sí. Lo que me extraña es que lo haga un intelectual [risas].

P. Ha escrito que circula la leyenda de que Carme Chacón vio un día 'Aquí hay tomate' y llamó a Zapatero para acabar con él. ¿De verdad cree que Carme Chacón se cargó 'el Tomate'?

R. No. Decidió cargárselo la audiencia, que consideró que iba sufriendo un desgaste importante. Y yo también lo creía.

P. Siempre ha defendido que hoy ve 'Aquí hay tomate' incluso en informativos.

R. Es que hay una cosa indiscutible: 'Aquí hay tomate' ha hecho historia en el mundo de la televisión, esto no lo puede negar nadie. En la forma de tratar los temas, de envolver las informaciones, de mantener la atención del espectador. También es verdad que cometimos errores.

P. ¿Se pasaron?

R. Cometimos excesos, sin duda. Pero es difícil verlo cuando estás trabajando. La televisión es un medio devastador. Cuando estás trabajando, por mucho que te digan, te revuelves ante los ataques, piensas que son injustificados y fruto de la envidia. Es luego, cuando ya estás fuera, cuando dices: "Sí, me equivoqué aquí y aquí". Tengo que estarle muy agradecido a 'Aquí hay tomate', pero para mí fue una etapa muy complicada que no creo que tuviera fuerzas para volver a vivir. Tuvo un coste personal altísimo y se nos volvió en contra.

P. En plena refriega con La Sexta, dijo que algunas productoras daban cocaína a sus empleados. ¿Fue uno de esos excesos?

R. Lo he pensado muchas veces, pero ahora no sería válida una respuesta. Si haces una cosa en un momento determinado es por algo. Sí que me equivoqué en el tono.image

P. ¿Es usted buen tío?

R. Yo creo que sí.

P. ¿Se siente querido?

R. Muy querido.

P. Pero no es difícil encontrar, en la profesión, quien eche pestes de usted.

R. Sí, pero dime quién.

P. Bueno, hay gente, lo sabe.

R. No, no, pero dime, dime.

P. He hablado con gente que dice cosas como "borracho de éxito", "miserable"...

R. Pero es que no me conocen. Están viendo a la persona que sale por la televisión, que, efectivamente, tiene mucha parte de mí, pero luego hay otra parte que desconocen. Lo otro son opiniones. Puedo decir que no he dejado ningún cadáver detrás. Nadie de la gente que ha trabajado conmigo puede decir nada negativo. Y esto, lo siento, pero es así. Ni he tenido nunca mal rollo con ningún director ni soy una persona que esté de mal humor en el plató, ni me gustan los chillidos ni las broncas... Huyo siempre de eso. ¿Que hablan mal de mí? Pues posiblemente. Pero a estos señores que dices, ni los conozco, ni he trabajado con ellos, ni se han tomado un café conmigo.

P. Cuenta en el libro '100 españoles y el sexo', de David Barba, que cuando vino a Madrid, su padre le dijo: "Ten cuidado que allí hay muchos maricones".

R. Sí, sí, sí, sí. Me lo dijo. Te lo dicen y te ruborizas, pensando: "Me va a descubrir, me va a descubrir..". Apartas la mirada... Pero para mí Madrid fue maravilloso: llegar a un sitio donde no te conoce nadie, la primera vez que viví solo, con 25 años. Luego, cuando volví tantísimos años después, disfruté mucho de Barcelona, y la vuelta a Madrid me ha costado muchísimo. Me he dado cuenta de que echo mucho de menos a mi familia.

P. Deben de ser los años.

R. Yo creo que sí, que tiene algo que ver que esté ya rozando los 40. Nunca me había pasado, pero ahora tengo necesidad de familia, de pegarme 'chutes' familiares con mis sobrinos, con mi madre, con mis hermanas, con mis cuñados...

P. ¿Su familia le ve por la tele?

R. Sí, y son supercríticos. Me da rabia, porque no son nada condescendientes. Mis dos hermanas me lo dicen como espectadoras: «Es que a veces no entiendo cómo se lleva a un personaje a machacarlo». Y tienen razón, a veces nos escudamos en que podemos hacer con ellos lo que nos da la gana porque cobran pelas, pero todos estamos cobrando por hacer un trabajo. Me gusta que el programa no se vea continuamente como un combate de boxeo. La pelea por la pelea cansa mucho.

P. ¿Sabe qué share hizo ayer 'Sálvame'?

R. 17,8%.

P. ¿Desde qué hora lo sabe?

R. Desde las 8.45 de la mañana. Me lo mandan todos los días.

P. ¿Y eso no esclaviza?

R. Bueno, hay que tener las cosas claras y no obsesionarse. Saber la audiencia a diario permite saber qué funciona, qué no, y corregir sobre la marcha.

P. ¿Esos índices lo legitiman todo?

R. No, no todo vale. La experiencia del 'Tomate' nos ha hecho madurar. Pero hay una cosa que funciona muy bien en televisión, que es la ausencia de complejos, no tener sentido del ridículo. Yo creo en lo que hago. Sé que 'Sálvame' es un programa de entretenimiento. Quiero entretener, entretener y entretener. Cuando veo la tele lo que quiero es no aburrirme. Y muchas veces me aburro viéndola...

P. ¿Le interesa la información rosa? En esos meses de desconexión en Barcelona, ¿siguió los programas del corazón?

R. No me interesa cuando nos lo tomamos en serio, me aburre. Es un entretenimiento, y no hay que darle mayor trascendencia. Y esos ocho meses los pasé encantado. Me compré una bicicleta, me apunté a un gimnasio, a clases de canto con una 'mezzosoprano'... ¿Veía la televisión? Pufff. Me costaba bastante verla.

P. ¿Le tensa trabajar en televisión?

R. No, no me pone nada nervioso. Es un trabajo como otro cualquiera. Mi madre zurcía, y el otro día pensaba yo que mi madre, cuando tenía que zurcir un pantalón, no se enfrentaba a ese zurcido con tensión.

P. ¿Qué le pone nervioso?

R. Pocas cosas.

P. Pero, ¿qué le quita el sueño? Hace poco decía: "Ahora mismo lo que más me preocupa es no engordar"...

R. [Risas] Mira, ahora que acabo de pasar un fin de semana con mi familia quiero que todo siga así de bien. Me produce terror que le pueda pasar algo a alguno...

P. ¿Le asusta la muerte?

R. Cada vez menos. Antes sí tenía mucho miedo a la muerte, al sida... Creo que es muy común en mi generación. Pero ahora no. Me quedo con una frase de Víctor Amela: "Todos somos muertos de permiso".

P. ¿Qué le gusta hacer cuando no trabaja?

R. Voy al gimnasio. Y a ver si encuentro una profesora de canto aquí, en Madrid. Quiero retomarlo. Es lo que más me gusta.

image P. ¿Se ve en plan 'prima donna' o más bien barítono supervaronil?

R. No, lo mío es la canción ligera [risas]. También soy muy fan de las series. Estoy enganchado a 'El ala oeste de la Casa Blanca'.

P. ¿Qué ha leído últimamente?

R. Estoy fatal con la lectura. Me cuesta concentrarme. Cuando tengo ganas de leer 10 minutos siempre cojo los mismos. Me encanta 'Ronda del Gijón', de Marcos Ordóñez.

P. ¿Se imagina usted de contertulio en el café Gijón?

R. No.

P. ¿Dónde quedaron los tiempos de 'party animal', cuando iba de discoteca en 'after'?

R. ¡Es que han quitado los 'after hours' de Madrid! Con un programa de tres horas, o tienes una forma física envidiable o tienes que dormir tus horas.

P. Señor Vázquez, ¿qué ha aprendido del ser humano en todo este tiempo?

R. Que, al final, en lo único en lo que se puede creer es en la bondad, en la fuerza del amor y los buenos sentimientos.

P. ¿Y abundan o hay que hacer prospecciones muy hondas para hallarlos?

R. Pues no me gusta ser escéptico en ese sentido, yo creo que sí. Igual he tenido mucha suerte. Pero no se puede vivir en continuo estado de alerta. Cuando tuve un desengaño ligeramente amoroso...

P. ¿Sólo ligeramente?

R. Sí, ligeramente, hay que poner cada cosa en su sitio. Se lo conté a una amiga y me regaló una frase maravillosa. Yo pensaba que me iba a decir: "No te preocupes, a lo mejor vuelve...". Pero me soltó: "Bueno, pues a ver quién viene ahora".

P. Y vino otro...

R. Vienen más de lo que creo. Lo que pasa es que yo no me doy cuenta... La otra cosa que he aprendido es que hay que amar a Serrat y Sabina por encima de todas las cosas.

P. Serrat y Sabina; Barcelona y Madrid; el Mediterráneo y Tirso de Molina... ¿Al final de dónde es usted?

R. Me siento muy de Madrid. Aquí he vivido cosas maravillosas. Es una ciudad con una intensidad increíble.

P. Y le gusta lo intenso...

R. Mis amigos dicen que lo soy. Soy ciclotímico, muy de extremos.

P. ¿Pasará toda su vida en la tele?

R. Tengo múltiples dudas con eso. Después de un Ondas a los 39 años... Muchas más cosas ya no sé hacer en televisión. Quizá debería dar por terminada mi época en el medio. Otras veces creo que a lo mejor sí puedo hacer otras cosas y convertirme en eso que llaman un clásico de la televisión. Pero no es algo que quiera pensar mucho.

P. ¿Y lo de plantar el árbol, escribir el libro, tener el hijo?

R. Tener un hijo no, nunca. Soy muy neurótico, sería sobreprotector, me daría mucho miedo y lo pasaría fatal. A escribir un libro le tengo muchísimo respeto. Me han ofrecido muchas cosas, pero no tengo nada que contar. Lo de plantar un árbol, quizá sí, porque me gustaría tener una casa.

P. Se la podrá permitir, ¿no?

R. [Risas] En ese aspecto, he nacido en una época mala para la televisión. En otros tiempos, con lo que trabajo ahora, ya sería un magnate. Pero no me quejo.

Entrevista realizada por Víctor Rodríguez para El Mundo Magazine en noviembre de 2009. Fotografía de portada de Chema Conesa